Unas tres mil personas asistieron al O2 Academy de Brixton para ver a Juan Luis Guerra.

Una vez más la comunidad latina decía presente. Dos horas antes del comienzo del show ya había público en el lugar disfrutando de un repertorio variado de música, generando el mejor clima para la previa de un show. También hubo concurrencia de público inglés que no quería perderse la oportunidad de una fiesta grande en el auditorio del sur de Londres.

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Algunos gritos de la audiencia ponían en alerta sobre una inminente aparición del cantautor dominicano. Con el correr de los minutos la presión de la gente sobre las vallas que ponen distancia al escenario se hizo más fuerte y la ansiedad también. Fue ahí cuando poco a poco comenzaron a tomar posición los músicos de una orquesta con integrantes de renombre que han acompañado a Juan Luis en estos 30 años de trayectoria. Seguidamente el embajador del merengue y la bachata apareció en escena, saludó a sus seguidores y agradeció con una reverencia la eufórica bienvenida.

Cookies and Cream inyectó su ritmo bailable, una canción con claras influencias de los Beatles (en más de una ocasión J.L. Guerra ha manifestado su ilusión de algún día tocar junto a Paul Mc Cartney). No parece descabellado pensar en ello ya que Todo tiene su hora, su más reciente álbum, contiene instrumentos que normalmente se usan en música clásica, mezclados con música popular, según ha dicho el propio Juan Luis, y denota llanamente su apertura musical y las ansias de experimentación. La canción que también da inicio a su más reciente álbum tiene una letra de denuncia social, que nace de la inspiración de una frase popular en República Dominicana “El horno no está para galleticas”.

El compromiso social del artista ha sido una constante a lo largo de su carrera musical y personal, recordemos que el cantante es el fundador de la asociación 4:40 que brinda ayuda a niños. Desde hace poco colabora con un hogar para ancianos que de tanto en tanto tienen la oportunidad de encontrase cara a cara con Juan Luis Guerra. Esas visitas se convierten en conciertos V.I.P para esos espectadores de lujo.

Juan Luis Guerra se ha definido así mismo como un hombre que mira para adelante, con esperanza y optimismo. Esa paz interior se trasluce cada vez que se le escucha. Todo tiene su hora también tiene su tinte religioso, manifiestó llanamente en la canción El capitán.

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Anteriormente el álbum Para ti obtuvo el Grammy Latino canción tropical por el éxito de Las avispas que ha logrado posicionarse en los rankings internacionales estableciendo un récord en ser la primera canción que lo consigue.

Su mujer, Nora, madre de sus dos hijos y asesora de imagen, continúa siendo también su musa inspiradora, la canción Dime Nora Mía está obviamente dedicada a ella.

Esta gira de su más reciente disco, dio espacio para los clásicos; Ojalá que llueva fue la canción que abrió puertas en Europa 25 años atrás y marcó un camino para sus sucesores, fue solo el principio.

La música es, en palabras del dominicano, “como comer o dormir, una necesidad de componer constante.”