Noventa y seis aficionados al fútbol que murieron como resultado de una aglomeración en el desastre del estadio de Hillsborough en 1989, no fallecieron por culpa de los fans, como se había dicho, sino por fallas organizativas de la policía. Esa fue la conclusión a la que se llegó tras las pesquisas judiciales de un jurado del Reino Unido.

27 años después de la tragedia, un jurado encontró que hubo un ‘homicidio involuntario’, y que el jefe policial de Yorkshire, David Duckenfield, era “responsable de homicidio por negligencia grave” debido al incumplimiento de su deber y a errores de la policía en la semifinal de la Copa FA  Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest.

Las pesquisas confirman que los fans del Liverpool quedan “totalmente libre de culpa”.

El primer ministro David Cameron ha celebrado por twitter el veredicto y destacó el “extraordinario coraje” de los hinchas del Liverpool “en la larga búsqueda de la verdad”.