Las intensas erupciones de gases y cenizas del volcán Turrialba cumplen tres días, lo que mantiene vigilantes a expertos y autoridades de Costa Rica. La población del centro del país enfrenta la caída de ceniza y ocasionales ráfagas de olor a azufre. El volcán, ubicado 70 kilómetros al este de San José, ha registrado las mayores erupciones desde su reactivación en 2014, con columnas de ceniza de hasta 3.000 metros. El viento ha ayudado a esparcir este material por casi todo el centro del país, lo que ha alterado en parte los vuelos en el aeropuerto Juan Santamaría y obligó a las personas a restringir sus actividades al aire libre.

Los expertos y autoridades se mantienen pendientes desde el día jueves, aunque no se han registrado más daños que los esperables en el entorno natural y agrícola inmediato al volcán, a 3.340 metros sobre e nivel de mar. A la emanación de ceniza se suman rocas que quedan en localidades deshabitadas a corta distancia y de la incesante vibración del macizo, producida por el paso de gases, líquidos o magma dentro en los conductos internos, como ocurrió también en marzo de 2015.