La propiedad de la vivienda en Inglaterra ha caído a su nivel más bajo en los últimos 30 años como consecuencia de la creciente brecha que existe entre los ingresos del ciudadano medio y los precios de las casas. Este problema ya no solo afecta a grandes ciudades como Londres o Manchester sino que se ha extendido a lo largo del país.

Según un nuevo estudio de Resolution Fundation, la compra de vivienda en ciudades como Manchester, Yorkshire y West Midlands están sufriendo fuertes caídas. En febrero de este año la adquisición de casas en Inglaterra bajó a un 64%, cuando en el año 2003 se había situado en un 71%.

Esta cifra es la más baja desde 1986, cuando hubo un auge del mercado de la vivienda y se introdujo la compra de viviendas sociales con Margaret Thatcher. Por delante, le queda una difícil tarea a Theresa May, quien se comprometió a abordar el problema del déficit de vivienda.

Los analistas apuntan a que el principal motivo de esta caída de la vivienda es el aumento de los precios, que obliga a muchas personas a alquilar. Los expertos advierten que de continuar esta tendencia muchas personas podrían verse obligadas a trabajar durante su jubilación o a pedir ayudas para poder costear una casa.