El curso político de Reino Unido arranca con dudas acerca de cómo afrontar la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El ministro del Brexit, David Davis, dio un discurso en el Parlamento en el que dijo que “Brexit significa abandonar la Unión Europea”, entre las risas y abucheos de la oposición.

El ministerio del Brexit cuenta con 180 trabajadores en Londres y 120 en Bruselas, desde su creación, hace dos meses, ha generado un gasto de 250.000 libras en asesoría jurídica. Davis dejó entrever que el Gobierno se decantaría por un Brexit en el que Reino Unido estaría dispuesto a dejar el mercado único, para no perder el control sobre inmigración.

Varios diputados, tanto de la oposición como del propio Partido Conservador, criticaron la falta concreción del ministerio. Por su parte, la primera ministra, Theresa May, manifestó que “no revelaremos nuestras cartas prematuramente y no ofreceremos comentarios sobre cada paso de la negociación”.