Francia ha aprobado una ley que prohíbe a los grandes supermercados destruir los alimentos que no se han vendido.

De esa manera las grandes empresas se ven obligadas a donar estos productos a organizaciones benéficas o a los bancos de alimentos.

Tras la aprobación por unanimidad de una ley en el Senado francés, los responsables de los supermercados, con superficies de más de 400 metros cuadrados, podrían recibir una multa de 75.000 euros o dos años de cárcel si no cumplen la norma, informó el diario The Guardian.

La ley se aprobó tras una campaña liderada por Arash Derambarsh, un concejal del municipio de Courbevoie, al noroeste de París. Ahora esperan que los países de la Unión Europea sigan el ejemplo.