Este jueves el director de orquesta ruso, Valeri Guérguiev, que lidera el teatro Maríinski de San Petersburgo, ha sido el encargado de volver a llevar la música al anfiteatro de la ciudad siria de Palmira.

Bajo el título Oración por Palmira, la música devuelve la vida a sus viejos muro, han querido trasladar la belleza de la música a esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que ha sido gravamente afectada por el conflicto armando que se están produciendo en el país.

En el mismo lugar donde el Estado Islámico tenía a sus prisioneres hace un mes, el director de orquesta ruso, ofreció un concierto ante 400 espectadores que se había anunciado pocas horas antes de celebrarse. El concierto era un homenaje a las víctimas del yihadismo y una reivindicación del papel de Rusia en el conflicto que afecta al país.