Los automóviles diésel en el Reino Unido están produciendo mucha más cantidad de contaminantes perjudiciales para la salud de lo que decían las pruebas de laboratorio, con unas emisiones de hasta 12 veces el máximo que permite la Unión Europea.

La escandalosa cifra sale a luz tras una investigación que lleva adelante el gobierno después del escándalo de Volkswagen. Un informe del Departamento de Transportes (DFT) estudió los coches fabricados por fabricantes como Ford, Renault y Vauxhall y encontró que había una gran diferencia entre las emisiones de óxidos de nitrógeno medidas en el laboratorio y las medidas en las condiciones normales de conducción.

No obstante, el ministro Robert Goodwill dijo que, a diferencia de la situación de Volkswagen, no ha roto ninguna ley, aunque reconoció que ciertamente estaba decepcionado porque los autos que circulan por las vías no son tan limpios como pensaban.