Los comercios de los barrios de Argentina comienzan a sentir los embates de la crisis. A los negocios de venta minorista los enfrenta un enemigo con tres caras: el incremento de sus propias tarifas de servicios públicos y las subas de los precios al por mayor, la caída del consumo y, en algunos casos, el pago de los aumentos salariales acordados hace un mes. Por eso se han puesto a agudizar el ingenio, al igual que sus clientes, para llegar a fin de mes sin perder demasiado dinero.

La carne figura entre los productos que más se encarecieron en los últimos meses y su consumo cayó al nivel más bajo en 4 años. Pero el ingenio argentino siempre encuentra una salida. Las cadena de supermercados Supermax ofrece pequeños cortes de carne que no superan los 100 gramos, en un país en el que para calcular una comida se estima un mínimo de 500 gramos por persona.

Por otro lado, una verdulería que acaba de abrir en Villa Crespo, Buenos Aires está atestada de vecinos que empezaron a acercarse al leer en la pizarra una irresistible oferta: “con todas las tarjetas de crédito, 3 cuotas sin intereses”.

Si hay ensalada y, al menos, un poco de carne, no puede faltar el pan. Aunque para no pagar demasiado por él hay que esperar unos días. Raúl Santo André, vicepresidente de la Federación Industrial Panaderil bonaerense (FIP), confirmó una suba del 20% en el precio del pan.