Se trata de “El dormitorio en Arlés” (1888), que hizo célebre la cama del pintor. Casi 130 años después, se sabe que esa misma cama podría estar extraviada en una casa de una ciudad holandesa pequeña. Ahora todo el pueblo la busca.

La caza por esta reliquia comenzó cuando un experto en Van Gogh, Martin Baily, dijo que la cama donde durmió el artista cuando vivía en la ciudad francesa de Arlés podría haber terminado en una casa en Boxmeer, un municipio holandés cercano a la frontera con Alemania.

Bailey basó su descubrimiento de una carta escrita en 1937 por el primo del artista, Vincent Willem, en la que cuenta que seguía teniendo la cama de su famoso tío, que se suicidó en 1890.

“Ésta fue una carta clave que demuestra que la cama sobrevivió y fue llevada a Holanda”, dijo Bailey al canal de televisión público NOS.

El experto contactó a Johan van Gogh, el hijo más anciano del primo del artista, “y, para mi gran sorpresa, recordaba la cama”.

Johan van Gogh, de 94 años, dijo que la cama fue abandonada en la casa de su padre en Laren hasta 1945 y luego enviada a Boxmeer, a unos 120 kilómetros al sur, como parte de una donación para ayudar a los holandeses que habían perdido sus pertenencias durante la guerra.