El británico de origen somalí, que ya se había consagrado en los 10.000 metros, llegó primero en los 5.000.

Nadie pudo con él pese a  que lo intentaron. Primero fue Gebrhiwet cuando tocaron la campana de la última vuelta, pero Farah metió el brazo, ganó su lado. Y en el cierre lo apretó el estadounidense Paul Chelimo, quien finalmente se quedó con la medalla de plata -los jueces lo habían descalificado pero luego dieron marcha atrás con su decisión-, mientras que Gebrhiwet se alzó con el bronce. El oro de Farah, con 13m03s30, el atleta ya forma parte de las leyendas olímpicas.