El exdirigente brasileño lideró la Federación Internacional de Fútbol Asociado entre 1974 y 1998.

Durante su presidencia, la Copa del Mundo se convirtió en uno de los eventos deportivos más lucrativos del mundo, impulsando la expansión del torneo de 16 a 32 países.

Toda su vida estuvo ligado al deporte, representando a Brasil en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín e ingresando a formar parte del Comité Olímpico Internacional en 1963.

También tuvo influencia en la Confederación de Deportes de Brasil, de la que fue presidente entre 1958 y 1973, antes de convertirse en la figura más poderosa del fútbol.

Pero su carrera como dirigente también estuvo marcada por acusaciones de sobornos y abuso de poder al frente de uno de los organismos más influyentes del mundo.