La francesa  Isabel Dinoire, quien se convirtió en la primera persona en el mundo en ser sometida a un transplante de cara, ha fallecido en su país natal.

A los 38 años, Dinoire fue desfigurada por su propio perro —un labrador—mientras estaba inconciente tras intentar suicidarse.

En 2005, fue sometida a varias operaciones para tener una nueva nariz y una boca. Pero el gran uso de fármacos inmunosupresores la debilitaron y ella sucumbió al cáncer en abril pasado a la edad de 49 años.

La noticia de su muerte, anunciada por un hospital de Amiens, se retrasó para respetar la privacidad de su familia.

Ella le dijo a la BBC en 2009 que cuando se miraba en el espejo veía una mezcla de sí misma y el donante. “El donante está siempre conmigo”, expresó.

El diario Figaro dijo que había sufrido un nuevo rechazo del trasplante. El  fuerte tratamiento anti-rechazo que recibía dio lugar a dos tipos de cáncer, agregó el diario.

En su entrevista con la BBC dijo que su desfiguración por su perro había llegado para acabar con su vida.

Después de tomar una sobredosis de pastillas para dormir, se despertó tumbado junto a un charco de sangre, con su labrador mascota a su lado. El perro al parecer había encontrado a su inconsciente, y desesperado por sacarla, le dañó la cara.

Las lesiones en la boca, la nariz y la barbilla eran tan extremas que los médicos descartaron una reconstrucción de rutina. En su lugar propusieron un trasplante de cara innovador. Ella estaba feliz con la cirugía, pero expresó su malestar por la atención de los medios.

En los últimos años, los trasplantes de cara se realizan en varios países, incluyendo los EE.UU., España, Turquía, China y Polonia.