El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, nombró a su esposa, Rosario Murillo, candidata a vicepresidenta por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para las elecciones generales de noviembre. De esta forma, el mandatario dejaría el poder en manos de su familia, ya que según la Constitución, en caso de la falta del presidente del Gobierno, asumirá el poder el vicepresidente.

Según informa el diario El País, Ortega controla la Corte Suprema y el Tribunal Electoral y ha logrado sacar de la competición a la oposición, al despojarla de una casilla electoral, la del Partido Liberal Independiente (PLI), cuya representación legal fue arrebatada a Eduardo Montealegre. Los jueces electorales también respaldaron que Ortega se hiciera con el control del Parlamento.

Esto quiere decir que las elecciones de noviembre supondrán para Ortega un mero trámite para legitimar la imposición de un gobierno de partido único, dirigido por su familia. Desde que regresó al poder en 2007, Ortega redujo la cantidad de votos necesarios para convertirse en presidente del 45 al 35%. Tras hacerse con el control del Tribunal Electoral, las sucesivas elecciones que han tenido lugar en el país, han sido calificadas como fraudulentas.