Apple nos hizo creer que las cuatro pulgadas eran el tamaño óptimo de pantalla. Mientras que el resto de fabricantes comenzaban a hacer pruebas más allá de las cinco. Con la llegada del iPhone 6 esto cambió pero nunca dejaron de lado el tamaño más popular con su móvil.

La apariencia exterior del último móvil de Apple, que sale esta semana a la venta en España y lo hizo la pasada en Estados Unidos, es similar al iPhone 5S, con algunos matices.

Mantienen el diseño pero añade las dos mejoras más relevantes de los modelos presentados en septiembre: el procesador A9, con mayor potencia y menor consumo, así como la cámara de fotos, de 12 megapíxeles y un rendimiento excelente. Dos puntos que los ponen un paso por delante de los competidores y que certifica que el ciclo de los lanzamientos de nuevas tecnologías es cada vez más corto.

No se espera un modelo revolucionario. Es un iPhone para recién llegados. Apple sabe que para seguir conquistando nuevos mercados necesita ofrecer las últimas tecnologías con algunos sacrificios para poder bajar el precio. Asia y América Latina serán los lugares preferentes para este modelo, también los adolescentes que tengan su primer móvil o para mayores que quieren usar algo fácil.