Los Ejecutivos de Francia, Alemania y Estados Unidos mostraron su inquietud ante la oleada de arrestos que se está produciendo en Turquía, tras el intento de golpe de Estado contra el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, que tuvo lugar el pasado viernes.

Bekir Bozdag, ministro de Justicia, aumentó el número de detenidos a 6.000 por el fallido golpe de Estado. Entre ellos se encuentran 2.839 militares, incluido el asistente militar del presidente Alí Yazisi, y 426 jueces y fiscales. También hay miembros del Consejo de Estado y del Tribunal Supremo que han sido arrestados.

A pesar de las manifestaciones de distinto gobiernos occidentales, desde el Ejecutivo turco comentaron que esta redada masiva es necesaria para evitar que los golpistas puedan organizarse para un nuevo levantamiento militar y amenazar al poder legítimo. Otros analistas políticos afirman que Erdogan podría utilizar el golpe de Estado, como un argumento contra sus posibles rivales electorales.

Este viernes parte de las fuerzas armadas de Turquía se sublevaron y decretaron la ley marcial, seis horas después el presidente Erdogan declaró que el levantamiento había sido sofocado.