El canciller de Reino Unido, Philip Hammond, ha molestado a los colegas del gabinete que están más a favor del Brexit con sus preocupaciones sobre los planes para restringir rápidamente la inmigración procedente de la Unión Europea, advirtiendo que esto podría dañar la economía.

La prensa británica informó de que esto es una señal de aparente tensión dentro del gabinete sobre el equilibrio entre mantener abierto el acceso a la Unión Europea y la limitación a la inmigración.

El canciller habría manifestado su preocupación, durante una reunión del gabinete de Theresa May, pidiendo precaución sobre el plan para obligar a los trabajadores de la Unión Europea a demostrar que tienen un trabajo cualificado garantizado antes de entrar a Gran Bretaña.

Los planes que ha mostrado la ministra de Interior, Amber Rudd, proponen un acceso libre para los estudiantes y turistas procedentes de la Unión Europea y la imposición de un régimen de permiso de trabajo basado en las habilidades, para aquellos que buscan un empleo. Algunos diarios afirmaron que la intervención de Hammond, molestó a algunos ministros que están a  favor del Brexit.