La muerte de Fidel Castro está ejerciendo una presión inesperada sobre el presidente electo Donald Trump para que cumpla las promesas anteriores y no vaya revertir las recientes aperturas a Cuba hechas por el presidente Barack Obama.

Usando su autoridad ejecutiva, Trump podría deshacer los esfuerzos de Obama, que fueron implementados en la isla, y hasta podría llevar a que las compañías estadounidenses que ahora han invertido en Cuba bajo la política de la administración actual reviertan sus negocios.

De acuerdo con el WSJ, esas compañías incluyen a las principales aerolíneas, operadores de hoteles y proveedores de tecnología, mientras que las grandes compañías de telefonía de los Estados Unidos han firmado acuerdos de roaming en la isla.

Los principales ayudantes del presidente Trump dijeron el domingo que exigirían la liberación de los presos políticos detenidos en Cuba e impulsaría al Gobierno a permitir más libertades religiosas y económicas.

Reince Priebus, el nuevo jefe de personal de la Casa Blanca de Trump, dijo que el presidente electo “absolutamente” revertiría las políticas de Obama si no se obtiene lo que se quiere de Cuba.

“No vamos a tener un acuerdo unilateral que venga de Cuba a Estados Unidos sin cambios en su Gobierno”, dijo Priebus el domingo en Fox News. “La represión, los mercados abiertos, la libertad religiosa, los prisioneros políticos, estas cosas tienen que cambiar para tener relaciones abiertas y libres, y eso es lo que cree el presidente electo Trump, y ahí es donde se va a dirigir”.

El senador Marco Rubio, crítico de la apertura de Obama, dijo el domingo en la cadena de televisión CBS que espera que el señor Trump examine los cambios de Obama en la política estadounidense y considere si fomentan la democracia.