La empresa Clearsprings Ready Homes, que surte de comida a los refugiados de Cardiff, no los obligará a llevar una pulsera roja, como lo estaba haciendo antes de ser denunciada por grupos de derechos humanos.

Los responsables de la “norma” ordenaban a los solicitantes de asilo a llevar en sus muñecas una pulsera de un color rojo brillante, lo que generaba rechazo en algunas personas que los insultaban y pedían que se fueran a su país.

La medida era similar a la de las puertas rojas que se utilizaban para identificar las casas de los refugiados en un pueblo al norte de Inglaterra y que ocasionó diversos ataques a los hogares de los inmigrantes de esa zona.