Los Juegos Olímpicos de verano de 2016 en Rio terminaron oficialmente el domingo por la noche y la bandera olímpica fue entregada a Tokio, que será la sede de los  próximos Juegos Olímpicos en 2020.

Durante la ceremonia de clausura se recogió la bandera olímpica y se cruzó en el mítico estadio Maracaná. Más tarde, el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, devolvió la bandera al Presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, quien le entregó la bandera al gobernador de Tokio Yuriko Koike.

El pase de la bandera simboliza el fin de los Juegos en Rio y la transición a los del 2020.

Japón, el próximo país anfitrión, durante la ceremonia dio un adelanto de lo que ofrecerán los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, tecnologías modernas mezcladas con las culturas tradicionales.

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, también estuvo en el estadio Maracaná, mientras que el presidente en funciones de Brasil, Michel Temer, no asistió a la ceremonia, presumiblemente para evitar ser abucheado.

Tokio se comprometió a promover la transparencia y poner fin a los escándalos y las controversias de los Juegos Olímpicos.

La próxima sede se centrará ahora en la construcción de nuevas instalaciones deportivas e infraestructuras, así como avenidas, rascacielos, hoteles y centros comerciales, cuyo fin es dar a la capital japonesa un aspecto aún más moderno.