Friburgo, una ciudad universitaria al suroeste de Alemania,  ha prohibido la entrada de migrantes a varios clubs nocturnos tras numerosas quejas de mujeres por acoso sexual y robo.

Las mujeres se han quejado de que los gerentes de dichos clubs no han hecho lo suficiente por impedir esta situación.

De acuerdo con reportes de medios locales, el problema se extiende a seis discotecas de la ciudad.

Un club ahora emite tarjetas especiales para los extranjeros en las que se les permite la entrada sólo si aceptan rechazar ” la violencia, el sexismo y la discriminación”. Otros lugares nocturnos directamente han impuesto una prohibición general.

Bienestar y los servicios sociales líderes de la ciudad tachan esta solución de discriminatoria, “uno no puede rechazar a todo un grupo de personas por ser extranjeras”.

La portavoz policial Laura Riske dijo que la policía de la ciudad no estaba al tanto de las agresiones sexuales en los clubs. “Siempre hay robos”, añadió, “pero el origen étnico de los autores es en gran parte desconocido. Los dueños de estos establecimientos tienen autoridad sobre quienes entran y quienes no”, agregó, pero advirtió que las prohibiciones generales sobre todos los refugiados serían ilegales bajo la ley.