Un tribunal militar tailandés comenzó hoy el juicio de los dos sospechosos, que fueron detenidos hace más de un año por colocar una bomba en el santuario de Erawan en la capital tailandesa, que mató a 20 personas e hirió a más de cien.

Los sospechosos, Mohamad Bilal y Yusufu Mieraili, uigures musulmanes de la región china de Xinjiang, fueron acusados de 10 delitos, entre ellos conspiración, asesinato premeditado y posesión de explosivos en noviembre de 2015.

El juicio fue aplazado hasta el 15 de septiembre poco después de comenzar debido a que la defensa no pudo proporcionar un traductor para los dos uigures.

Ambos negaron cualquier implicación en el ataque que tuvo lugar el 17 de agosto de 2015, considerado el peor en años y reivindican que sus confesiones fueron forzadas.

Bilal, también conocido como Adem Karadag y en cuya casa la policía recuperó pasaportes falsos y material explosivo, ha sido acusado de colocar la bomba debajo de un banco en el templo de Erawan, popular entre los turistas chinos, en el centro de la zona comercial.

La policía cree que Mieraili, minutos más tarde, habría detonado la bomba.

Bilal dijo, en un comunicado difundido por su abogado, que era un inmigrante ilegal tratando de llegar a Malasia para encontrar trabajo cuando la policía allanó el apartamento donde se escondía.

La policía tailandesa había declarado que el ataque fue perpetrado por Erawan grupos criminales en represalia a una campaña policial contra el tráfico de personas.

La investigación, llena de irregularidades y declaraciones contradictorias por parte de la policía y la junta militar, también ha impulsado diversas especulaciones sobre los motivos, incluyendo la deportación de unos 100 uigures a China un mes antes del ataque, que aún no se ha reivindicado.