Por la tarde el balance provisional que dio la Protección Civil en una conferencia de prensa en fue de 73 muertos, pero la cifra creció rápidamente a 120, según informó el premier Renzi tras visitar la zona. Se cree que la catástrofe puede dejar un saldo muy superior.

En el pueblo de Pescara del Tronto, el sismo principal que se produjo a las 3:36 cuando todos dormían, la destrucción fue total y se cree que un tercio de sus 330 habitantes ha quedado atrapado en las viviendas que les cayeron encima. “Lo que no se derrumbó habrá que tirarlo abajo porque los edificios están totalmente dañados”, dijo uno de los jefes de los bomberos.

El sistema de la Protección Civil en este país que tiene muchas zonas sísmicas y sufre temblores y terremotos con frecuencia, puso en marcha sus mecanismos y columnas con médicos, personal especializado con perros de búsqueda, casas rodantes, cocinas especiales y cientos de voluntarios se pusieron en marcha desde Roma, Milán, Turín, Nápoles, Florencia y otras ciudades italianas.

Al menos 60 personas que están entre los escombros orientaron con sus teléfonos celulares a los rescatistas. En Amatrice, como en los otros lugares del terremoto, se pide continuamente silencio para escuchar los gritos y las señales que vengan desde los escombros para salvar más vidas.