La primera ministra británica, Theresa May, ha aceptado la necesidad de tener un control parlamentario “completo y transparente” antes de activar el Brexit, como exigían los laboristas, que pedían respuestas a 170 preguntas antes de la salir de la Unión Europea.

May estaba enfrentando su primera derrota en el Gobierno, sobre la moción del miércoles en la que algunos conservadores expresaron que estaban dispuestos a votar con los laboristas para conseguir un mayor debate público sobre las estrategias del Brexit.

Esta concesión no llega tan lejos, como la posibilidad de obtener una votación formal sobre el artículo 50 del Tratado de Lisboa, pero sí que tendrá que haber un debate parlamentario sobre la estrategia a seguir en el Brexit, antes de activarlo.

En otras palabras, será necesaria la aprobación mayoritaria de los parlamentarios, antes de que Reino Unido comience el proceso de abandono de la Unión Europea.