La primera ministra británica, Theresa May, ha evitado una nueva crisis en su Gobierno. El motivo de la disputa era evitar que volviera a existir una frontera física con Irlanda, en el caso de que la salida de la Unión Europea se haga sin llegar a un acuerdo.

El ministro del Brexit, David Davis, había amenazado con renunciar a su cargo, si May no modificaba su propuesta de continuar indefinidamente en la unión aduanera en caso de no llegar a un acuerdo.

May ha detenido la polémica, limitando a un año el plan de contingencia, favoreciendo a las personas que quieren estar fuera de la Unión Europea. Sin embargo, no está claro si esta decisión convencerá a Bruselas.

El objetivo de este plan es evitar que un fracaso en las negociaciones del Brexit, tenga como consecuencia el levantamiento de una frontera física entre Irlanda del Norte e Irlanda, que está dentro de la  UE.