La primera ministra, Theresa May, puso en duda el sistema de inmigración basado en puntos  y que habría un extra de 100 millones de libras a la semana, dos de las promesas principales de los políticos que apoyaron la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

May se negó a respaldar las promesas las promesas realizadas por el grupo general del voto Leave, mientras se dirigía a la cumbre del G-20, en la que Estados Unidos y Japón dieron serias advertencias de lo que supone que Reino Unido salga de la Unión Europea.

La primera ministra cuestionó si el sistema por puntos era la forma más efectiva de combatir la inmigración, comentando que “no hay una sola bala de plata” en lo que a inmigración se refiere. May tampoco se comprometió a conseguir 100 millones extra a la semana para el NHS o a bajar los impuestos del precio del combustible entre otras medidas.

Theresa May se limitó a decir: “Voy a trabajar por el mejor acuerdo posible para el Reino Unido en términos de la relación que tendríamos con la UE”.