A partir del 1 de octubre, el emblemático Tower Bridge de Londres será cerrado al tráfico durante tres meses. El anuncio de la clausura temporal se hace en medio de advertencias de embotellamiento en ambos lados del Támesis.

El edificio victoriano estará cerrado a los vehículos y bicicletas mientras se hacen labores de mantenimiento del puente.

Los taxistas calculan que hasta en el cruce más corto los conductores podría tardar hasta 30 minutos más en las horas pico.

Las obras que se llevan a cabo incluyen la sustitución de partes del puente, la eliminación de óxido y otras reparaciones mecánicas.