Las movilizaciones fueron en las principales capitales brasileñas, con epicentro en Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia.

En San Pablo se llegó a los 450.000 a las 16 horas, y de acuerdo con esa consultora fue mayor aun que la de marzo del año pasado. En Río de Janeiro el cálculo ascendió a 80.000 en Copacabana. Y en Brasilia la policía militar calculó en 100 mil los participantes de la marcha que se realizó frente al Congreso federal. En Belo Horizonte marcharon 30.000 personas.

La senadora Marta Suplicy también recibió repudio. Ella estaba frente a la sede la FIESP (industriales paulistas) y tuvo que refugiarse allí, con la ayuda de la policía militar, para huir de los insultos. Le gritaban “Vira Saco”, que traducido al español significa: “Traidora” o también “Oportunista”.

Dilma se reunió con sus ministros más próximos para evaluar el impacto de las manifestaciones.