El pasado lunes, un centenar de viticultores franceses asaltaron a un grupo de camioneros españoles, destruyendo alrededor de 30.000 litros de vino procedente de Castilla-La Mancha.

Los asaltantes pretendían, de esta manera, denunciar las importaciones a bajo precio del vino español. Este incidente no es un hecho aislado, hace unas semanas ocurrió lo mismo con un convoy de frutas y cítricos murcianos.

Este tipo de asaltos ha tensado la cuerda entre las relaciones diplomáticas entre ambos países. El Ministerio de Asuntos Exteriores convocó hoy al embajador en nuestro país, Yves Saint-Geours, a una reunión para trasladarle la protesta formal de España ante este ataque. El Gobierno lamenta que este tipo de ataques se estén produciendo con demasiada periodicidad ya que supone una violación flagrante de principios de la Unión Europea.

Frédéric Rouanet, presidente del sindicato de viñedos del departamento de  l’Aude al medio galo Normandie.fr, se ha pronunciado y justifica este hecho como un modo de proteger su producción contra la competencia del vino a bajo precio que viene de España e Italia.

Según las organizaciones agrarias españolas, fueron amenazados cuando trataban de atravesar la frontera. Solo unos pocos pudieron continuar su trayecto, pero con el cargamento a medias y con pintadas de “cargamento ilegal” en sus convoys.