Kimberly Miller es monja y profesora en la Escuela Católica Little Flower de Filadelfia. La mañana del 7 de noviembre del año pasado fue detenida por conducción temeraria. La policía informaba de que Miller fue vista al entrar a una tienda de reparación de automóviles, cuando chocó su coche contra el cristal del local, situado en Nueva Jersey.

Al serle realizada las pruebas de alcoholemia dio 0,16, un nivel de alcohol en sangre dos veces por encima del límite legal establecido para conducir. Desde entonces, ha intentado convencer al jurado de su inocencia. Aseguraba haber tomado una copa de vino antes de acostarse, pero se mostraba tremendamente sorprendida y confusa al haber despertado esposada, vestida con su hábito azul y un velo negro, y sin recordar nada de lo ocurrido. La monja trató de justificarse explicando que tomaba un medicamento para hacer frente al insomnio, que padecía por los dolores causados por la artritis crónica. Decía desconocer que este puede inducir sonambulismo al mezclarse con alcohol. Sin embargo, sí reconoció haber sufrido sonambulismo y trastorno disociativo durante años. Además, la policía encontró en el momento del incidente una botella llena de vino detrás del asiento del conductor.