Yo tuve que crear mi profesión

¿Cómo empezó en el mundo de la música?

Estando en la escuela primaria en el trayecto hacia mi casa había varios lugares como centros culturales y espacios que los partidos políticos de la época prestaban a la comunidad para ensayar y yo siempre escuchaba música de camino a mi casa. Hay niños que tienen la facultad de que sus padres se dan cuenta que tienen un liderazgo con la música y lo apoyan, pero mi caso fue muy diferente, yo tuve que crear mi profesión.

Fui descubriendo lo que me iba gustando, coincidí con una familia que se llaman “los Machado” en el este del barrio de la Vega, y tu tuve la virtud que en ese barrio de Caracas había mucha música y uno como que recibe ese mensaje indirecto. Con la familia de los Machado fue como mi primera experiencia directa con la música. Después llegué a la universidad central tecnifiqué lo que ya tocaba y fui buscando clases en diferentes lugares, y ya cuando estuve más grande entré en la escuela de música, pero a los 17 años ya tocaba en un club.

¿Qué te aportó haber estudiado en la Escuela Roberto Marcano y la fundación Bigott?

Eso era un instituto, que era una asociación musical para músicos empíricos que no tenían una gran preparación académica pero que tocaban, entonces, ellos prestaban ese servicio. Fue una escuela excelente donde tuve el placer de estar y desarrollar mi parte intelectual en la música.

¿Qué supone para usted haber aprendido de maestros como Orlando Poleo o Alberto Borregales?

Muchísimo, con ellos aprendí mucho de las técnicas, los instrumentos, porque los dos son percusionistas pero Orlando Poleo es un conguero y Alberto Borregales es un timbalero. Estas dos personas se encargaron de enseñar a mucha gente en Caracas y daban talleres. Con ellos definí más la información y con Borregales aprendí cosas a parte de la lectura musical y aparte de tocar el instrumento como tal, a tener el conocimiento que si tocábamos un ritmo saber por qué o de dónde venía y como se llamaba. Aportaban un conocimiento más general y ambos son muy influyentes en mi desarrollo como músico.

¿Cómo fue su experiencia tocando con artistas de la talla de Buena Vista Social Club?

Yo trabajo con Ensamble Criollo, un grupo de música llanera, y nos dieron la oportunidad de hacer el apoyo a Buena Vista Social Club en el Royal Albert Hall y eso fue un compromiso grande. Es diferente tocar frente a 5000 personas paradas a 5000 personas sentadas y en este caso éramos un trío. Fue una experiencia bien interesante, aparte de eso ver que hay otros géneros dentro de la música latinoamericana que son bien lindos y llegan a la gente mucho.
¿Qué supone para usted colaborar con Classico Latino?

Es un fenómeno interesante porque nosotros siempre invitamos a compartir lo nuestro y la gente que sabe interpretar la música que queremos hacer, es la indicada para hacer el proyecto.
Cuando Classico Latino me invita a grabar con ellos es muy interesante porque tenemos mucha música en común y me he ido desarrollando dentro del grupo y haciéndome mi espacio. Nosotros proyectamos no sólo la música, sino lo que somos.

¿Qué es lo que más le gusta de la música?

Es una pregunta bastante difícil porque la música para mi es todo. La música es mi vida, mi forma de vivir, mi trabajo, es como una adicción, la necesito para vivir.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Tengo varios proyectos en diferentes estilos: tengo un grupo de música afro-venezolana que se lllama Afroamérica, soy el director musical de Conjunto Sabroso, estoy en el proyecto de Ensamble Criollo, pero ahora estoy trabajando en un álbum como solista con un poquito de latin jazz y el otro proyecto que tengo es una banda mas grandecita con la que acompañamos a otros músicos que se llama Wil Sifontes y su Latin Soul y esa banda la muevo según la actividad que haya.